DUNEDIN, Florida - La actitud de José Reyes al presentarse en los campos de entrenamiento de los Azulejos refleja dos extremos.

Por naturaleza, el dominicano se mantiene positivo, está de buen humor y trata de motivar a cuanta persona tenga cerca. Pero por otro lado, Reyes llega con un cuento de advertencia acerca de un equipo que terminó en el sótano a pesar de su gran potencial.

Reyes es una de las piezas claves que recibió Toronto en el canje con los Marlins de Miami. El movimiento ayudó a transformar a los Azulejos en mucho más que un equipo contendiente. Las expectativas que pesan sobre el club ahora son enormes.

La presencia de Reyes, un campocorto de lujo, un primer bate legítimo y una de las figuras más emocionantes y dinámicas del béisbol, tiene mucho que ver con ese optimismo. Pero el quisqueyano ya ha pasado por esta experiencia. Antes de la temporada del 2012, los Marlins hicieron varias adquisiciones de peso y, al mudarse a un nuevo estadio, invirtieron grandes sumas de dinero. Tras establecerse en Grandes Ligas con los Mets, Reyes recibió parte de ese dinero al firmar un contrato a largo plazo con el club de Miami.

De cara a la campaña del 2012, se consideraba que los Marlins eran un equipo que podía y debía llegar a la postemporada.

"El año pasado, teníamos un equipo increíble en Miami y terminamos en el último lugar", dijo Reyes. "Todo lo que la gente dice suena muy bonito - que tenemos un buen equipo y cosas por el estilo - pero al final es cuestión de que los jugadores rindan en el terreno.

"Es parecido (con los Azulejos). No importa lo que la gente diga. Se trata de salir al terreno y cumplir…En ese equipo de Miami, teníamos mucho talento, pero nunca lo demostramos en el terreno".

Pero por otro lado, Reyes también brinda un entusiasmo contagioso, algo que se notó de inmediato en el Florida Auto Exchange Stadium.

"Es increíble la energía que tiene", dijo el gerente general de los Azulejos, Alex Anthopoulos. "Sabes, uno escucha hablar de eso. A veces piensas, 'Vamos, todo el mundo está exagerando'. Pero él llega y con su sonrisa lo ilumina todo. Y ya veo lo contagioso que es eso y cómo afecta a sus compañeros".

Se trata de una nueva liga y un nuevo país para Reyes. Pero, tras ser integrante de los Mets durante muchos años y durar apenas una temporada en Miami, el torpedero sabe lo que es hacer ajustes.

"Se me hace un poco raro, porque cuando llegué a Miami, jamás pensé que sería cambiado tan pronto", dijo Reyes. "Pero esto es un negocio y como pelotero tienes que entender que ese tipo de cosas pasan.

"Me tomó por sorpresa porque (el dueño de los Marlins) Jeffrey Loria siempre me dijo que nunca me cambiaría. Llamó a mi representante y le dijo, 'Dile a José que se busque un buen lugar donde vivir'. Cosas así".

Ahora que ya pasó la sorpresa, Reyes está entusiasmado de jugar por un equipo de Toronto muy talentoso. Lo emociona ser parte de una larga lista de jugadores de la República Dominicana que han contribuido al club. Y tiene también el testimonio personal de uno de los jugadores más célebres en la historia de los Azulejos, el ex inicialista puertorriqueño Carlos Delgado, quien fue compañero de equipo de Reyes en Nueva York.

"Carlos Delgado es un gran amigo mío", dijo Reyes. "Me habló de Toronto y de lo magnífica que es la ciudad. Estoy entusiasmado de salir al terreno y conocer a los fans…Estoy muy emocionado de ser parte de este equipo".

El sentimiento es mutuo. Los Azulejos rebosan de entusiasmo de tener en sus filas a Reyes, con su talento, ánimo y experiencia, incluyendo la decepción del 2012.