Javier Báez. (Jeff Roberson/AP)

MINNEAPOLIS, Minnesota -- En toda conversación sobre los Cachorros de Chicago, el futuro es más alentador que el presente.

Y la conversación siempre comienza con Javier Báez, el campocorto puertorriqueño de 21 años que es señalado como el principal prospecto de la organización.

Después de impresionar en la pretemporada, en la que fue el segundo mejor del equipo con sus cinco jonrones, Báez fue asignado a la Triple A. Con la centellante velocidad de su swing al batear, se hablaba que más temprano que tarde se iba a abrir paso en las mayores.

Pero en abril bateó para .172 y los rumores sobre un inminente ascenso menguaron, la más reciente confirmación de que no existen garantías de que el desempeño alentador de un prospecto siga siempre una línea fija ascendente.

Lo que ocurrió fue simple: en la sucursal de Iowa se encontró con lanzadores de mayor experiencia, los cuales pusieron al descubierto su falta de paciencia en el plato.

Amparado por un repunte en los últimos dos meses (elevó su promedio a .240 con 14 jonrones), Báez fue convocado para el Juego de Futuras Estrellas y el domingo trató de poner a un costado la discusión sobre las expectativas en torno a debutar pronto en las Grandes Ligas.

"No estoy ansioso, ni nada parecido. Estoy tranquilo y dedicado a tratar de mejorar todos los días", dijo Báez a The Associated Press. "Estoy trabajando en ser selectivo, reconocer la zona de strike. Me encontré que el pitcheo en Triple A es completamente diferente. Te tiran al piso y tienes que saber dejar pasar los pitcheos malos".

"Ser el prospecto número uno no quiere decir nada en tu carrera; tienes que trabajar como todos los demás, seguir las reglas", sostuvo Báez, quien en el domingo disparó un jonrón productor de dos carreras. "Soy un jugador más".

Para aprender y mejorar, cuenta con los consejos de Manny Ramírez, el veterano toletero dominicano de 42 años que los Cachorros contrataron para una tarea dual de jugador e instructor en la Triple A. "Después que me vio en varios turnos, me dijo que quería que yo hiciera un experimento, de nada más pararme en el plato y no hacer swing a ningún pitcheo", contó Báez. "'A ver si te ponchan, a ver si te tiran algo bueno', fue lo que me dijo. Y eso fue lo que hice y me embasaron. Fue una gran lección, dejar pasar bolas malas. Eso es lo que hace que me tiren strikes".

Báez forma parte de un lote de prospectos que los Cachorros --con por lo menos 91 derrotas en cada una de las últimas tres campañas-- confían en que estén bien encaminados para 2016. Los otros son el tercera base Kris Bryant, el segunda base Arismendy Alcántara, así como los jardineros Jorge Soler y Alberto Almora. A ellos se acaba de sumar Addison Russell, otro campocorto.

Russell fue adquirido hace una semana en el canje en el que traspasaron al as Jeff Samardzija a los Atléticos de Oakland.

Con el dominicano Starlin Castro como dueño del puesto en las mayores, se conjetura que el presidente de operaciones Theo Epstein pueda desprenderse de alguno para reforzar otras áreas, particularmente entre los lanzadores.

"Todos somos conscientes de que esto es un negocio. Para mí ha sido una cosa normal", dijo Báez en referencia al canje. "Me imagino que los Cachorros tendrán un plan para los tres. Yo puedo esperar hasta cuando ellos piensen que estoy listo para jugar en Grandes Ligas".