BOSTON -- Alfonso Soriano llegó el sábado al Fenway Park con su acostumbrada sonrisa, fresco después de otra gran noche en la caja de bateo. Su histórico desempeño en un lapso de cuatro juegos ha hecho que el resto de los Yanquis se sienta bien.

Soriano ha conseguido números extraordinarios en recientemente. Ha aportado el poder de bateo del que habían carecido los Yanquis, que han apretado así la lucha por un boleto a la postemporada.

En los últimos cuatro juegos hasta la victoria del viernes por la noche en Boston, el pelotero dominicano de 37 años ha bateado de 18-13 con cinco cuadrangulares y 18 carreras producidas. Es apenas el sexto jugador que impulsa esa cantidad de anotaciones durante ese lapso.

El anterior fue su compatriota Sammy Sosa, en agosto de 2002, cuando militaba en los Cachorros de Chicago. Antes de él, lo consiguió el legendario Joe DiMaggio, de los Yanquis, en 1939.

Semejante producción ha superado lo que esperaban los Yanquis cuando obtuvieron a Soriano en un canje con los Cachorros, a finales de julio. La transacción marcó el regreso del dominicano a Nueva York, donde comenzó su carrera de Grandes Ligas en 1999.

"Ha sido muy divertido ver la forma en que él ha hecho ajustes", dijo el camarero Robinson Canó, también quisqueyano. "Él estuvo en la Liga Nacional durante seis años. Es increíble que vuelva a la Americana y batee como lo ha hecho, particularmente en el momento en que más lo necesitábamos".

Nueva York adquirió a Soriano con el objetivo de reforzar un anémico bateo, plagado de lesiones, que no se asemejaba en nada al de la campaña anterior, cuando encabezó las mayores con 245 jonrones.

En el momento del canje, los Yanquis eran penúltimos de la Liga Americana, con 88 vuelacerca. En una racha de cuatro encuentros, Soriano ha hecho que Nueva York redescubra que puede jugar bien.

Los Yanquis persiguen un boleto de comodín para los playoffs. Con los Cachorros, Soriano estuvo en un equipo que tenía uno de los peores récords del Viejo Circuito.

"Me divertía allá", recordó el sábado, sentado frente a su casillero, un par de horas antes de que los Yanquis enfrentaran a los Medias Rojas. "Pero volver a Nueva York es más divertido. Es regresar a casa, y sentirme más cómodo y contento".

La campaña no comenzó bien para Soriano. El toletero no llegó a las 18 remolcadas sino hasta el 47mo encuentro del año. Durante 26 encuentros en abril, empujó sólo un par.

Con los Cachorros, Soriano bateó para .254, con 17 jonrones y 51 impulsadas. Antes del encuentro del sábado, tenía números de .328, con ocho bambinazos y 26 impulsadas con los Yanquis. De por vida, acumula 397 palos de cuatro esquinas.

El viernes por la noche, en un triunfo sobre los Medias Rojas, bateó un jonrón de tres carreras y remolcó cuatro. Nueva York cosechó su quinta victoria en seis partidos.

"Ellos se divierten con él. Probablemente tampoco quieren que salga de esta racha", dijo el manager Joe Giradi. "Se ríen con él y la pasan bien. Tiene oportunidad de hacer daño a los contrarios, y así ha sido este tipo toda su carrera, desde el primer día en que lo vimos. Tiene mucho poder y eso no ha cambiado".